La soberania britanica
El término Raj se refiere a la administración colonial británica del subcontinente de la India, es decir, lo que hoy en día son las naciones de India, Pakistán y Bangladesh así como la isla de Ceilán y otras islas menores del Indico. A partir del año 1886 también incluyó Birmania. Esta administración duró desde 1858, cuando el gobierno de esta región fue transferido por la Compañía Británica de las Indias Orientales a la Corona, hasta 1947, cuando se dividió la región en dos países, India y Pakistán, a los cuales se otorgó la independencia.
En mayo de 1857, soldados del ejército británico conocidos como cipayos, los cuales provenían principalmente de unidades musulmanas de Bengala se amotinaron en la guarnición de Meerut, a 80 km al nordeste de Delhi. Los amotinados marcharon contra Delhi a ofrecer sus servicios al emperador Mogol y poco después la mayor parte del norte y centro de la India estalló una insurrección que duró un año.
El curso del Motín
El motín representó el estallido de un resentimiento cada vez más fuerte de la población india contra el gobierno de los británicos. Antes de la rebelión, los británicos habían logrado apagar numerosas revueltas menores o tribales o aceptaron otorgar ciertas concesiones en algunas disputas. Sin embargo dos acontecimientos - uno, marcado por una tendencia y otro, un hecho aislado - prendieron la rebelión en 1857.
La tendencia se refiere a la política del Gobernador General Lord Dalhousie de incorporar nuevos territorios al dominio inglés, usando lo que se denominó la "Doctrina del Lapso", mediante la cual aquellos territorios donde el regente fallecía sin un heredero masculino, el territorio era anexado a la Compañía. Esta política negaba el derecho a los regentes nativos a adoptar un heredero en estos casos, todo lo cual estaba contemplado en la religión hindú y en la tradición secular. Los estados anexados mediante esta práctica fueron Satara, Thanjavur, Sambhai, Jhansi, Jetpu, Udaipur y Baghat. Adicionalmente la compañía anexó sin pretexto alguno el rico reino de Sind en 1843 y Oudh en 1856, este último un opulento reino que generaba grandes ingresos y representaba el vestigio de la autoridad Mogol. Este apetito por territorios originó un gran resentimiento por parte de la aristocracia reinante, la cual rápidamente se adhirió a la causa rebelde.
El hecho aislado fue un rumor muy convincente que los cartuchos para el nuevo rifle Einfield eran engrasados con grasa de vaca o de cerdo, lo cual era ofensivo tanto a la religión hindú como a la musulmana. Los cipayos se negaron a utilizar dichos cartuchos y al ser obligados finalmente se rebelaron contra los británicos.
El curso del Motín
La rebelión envolvió la mayor parte del Norte de la India, incluyendo Oudh y varios estados que habían pasado de la regencia Maratha a la Compañía. Los británicos tomados por sorpresa quedaron aterrorizados e inclusive paralizados, sin reemplazos para las bajas en su ejército. La guerra civil provocó el caos en donde cada comunidad sufrió humillaciones y también triunfos en batalla, si bien al final fueron los británicos quienes resultaron victoriosos. El último contingente cipayo en rendirse fue el de Gwalior (Madhya Pradesh), uno de los principales focos de la rebelión, el 21 de junio de 1858. La batalla final se libró en Sirwa Pass el 21 de mayo de 1859. Los derrotados rebeldes huyeron a Nepal.
La guerra civil fue un elemento determinante de cambio en la India. En mayo de 1858, los británicos exilaron al emperador Bahadur Shah Zafar (1837-1857) a Birmania, formalmente liquidando el imperio Mogol. Al mismo tiempo la Compañía Británica de la India Oriental fue abolida y reemplazada por al administración directa de la corona. Los británicos proclamaron que los principies, jefes y el pueblo de la India recibirían igual trato bajo las leyes británicas. La reina Victoria fue proclamada Emperatriz de India. Sin embargo, la semilla de la desconfianza quedó en el pueblo indio como herencia de la rebelión de 1857.
El Virrey de India anunció en 1858 que el gobierno respetaría los tratados anteriores a la rebelión con los regentes locales y que se descontinuaría la práctica de anexar territorio bajo la "doctrina de lapso”. Aproximadamente el 40% del territorio y el 25% de la población permaneció bajo el control de 562 príncipes de diferentes religiones (Islámica, Hindú, Sikh y otras) y diversidad étnica. Su propensió a la pompa y ceremonia era notable, mientras que la transformación sociopolítica permanecía más atrasada que la que se llevaba a cabo en la India controlada por los británicos.
La actitud de los británicos cambió profundamente después de la rebelión. La forma abierta con que trataban a los indios se convirtió en aislamiento y xenofobia, aún con aquellos que había demostrado lealtad. Los británicos se refugiaron en acantonamientos distanciados de la población india.
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