Es una de las siete ciudades-citadas sagradas del hinduismo, su nombre Kanchipuram significa “la ciudad de oro”.
Es conocida a causa de sus templos. Entre el siglo VI y el siglo VIII, fue la capital de los Pallava. Predica valores fuertes de tolerancia, los Pallava convirtieron esa citada en un lugar de variedad religiosa. Budistas y jaines vivieron sin conflictos. También, gracias a esta situación, una nueva ola artística se creaba donde la música reinaba. Los Chola, que sucedieron a los Pallava, continuaban así y consolidieron su reputación de centro religioso y negociante.
Así es una de las citadas mas antiguas de la India, lugar de peregrinaje importante, y también por el tejido de seda.
Se puede dividir la ciudad en dos zonas con templos shivaites y templos vishnouites al sur-este. El Kailasanatha Temple, construido al siglo VIII, se impone como un jefe de obra de la India dravadiana. Edificado por el último gran rey pallava, este templo de Shiva es cubierto de frescos magníficos. Quedados intactos a través los siglos, el santuario principal es en forma de montaña, que recuerda el monte Kailasha, residencia de Shiva. Las escenas clásicas son referencias a los textos sagrados.
El Varadaraja Temple, dedicado a Vishnou, el dios que concede favores, es un templo inmenso cerca de un pequeño lago. En el templo, el mandapa es sostenido por 96pilares tallados que ilustran las escrituras santas, animales místicos, esculturas de hombres y de Vishnou.
El Ekambareshwara Temple, construido en una ciudadela hace referencia a Shiva como asceta.
El famoso mango que suscita la curiosidad de los turistas, tuviera más de 3000 anos. Según la leyenda, el árbol daría frutas de cuatro sabores diferentes.
El sitio satisface todos los aficionados de cultura porque cuenta con más de 100 templos.